domingo, agosto 27, 2006
Mi vida sin Caloly (una mirada diferente al arte de extrañar)

Oh Caloly!, dulce y bien ponderada Caloly, siempre te miré en menos, siempre pensé que no eras más que una payadora aficionada cuya única gracia consistía en hacer rimar todas las palabras que se te antojasen, pero de pronto me encuentro sin tu presencia… te lanzas a la aventura de un viaje intercontinental sin pensar en nadie más que en ti, dejando novio, familia, sobrina, amigos y mascotas lámparas y fue en ese momento que comprendí aquella frase tan usada a través de los siglos: uno nunca sabe lo que tiene hasta que lo pierde… y no es que ahora te vaya a tratar de manera especial, no, no, no! pero mi vida sin Caloly no es lo mismo… aún no comprendo lo que es… no sé si será tu cara de “no entiendo” o si será tu cara de “no te estoy escuchando” o simplemente tu expresión de “estoy concentrada en otra cosa así es que solo veo que mueves los labios”… tus invitaciones para verte conversar vía Internet con tus amigos… o las para verte trabajar en tu laptop simulando que eres una ejecutiva estrella.
Caloly… luz que guía la oscuridad a la que llamo vida: REGRESA PRONTO!!!! Tal vez dos semanas para ti son poco, pero para mi son mucho… tu egoísmo y egocentrismo solo me hacen entender la sociedad en la que vivimos. Sin embargo, a pesar de todos tus defectos y tus pocas virtudes (que no vienen al caso mencionar en la ocasión)…
¡TE EXTRAÑO INFELÍ! (snifff)
P.D.: la elección de la foto no fue tarea fácil, sin embargo, la publicada, salió como ganadora simplemente por mostrar tu faceta de bataclana por la vida.
